¡Cállate, no digas nada!
Aufhören zu reden oder zu schweigen, oft als unhöflicher Befehl.
Dejar de hablar o guardar silencio, a menudo como una orden grosera.
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Jetzt halt endlich mal die Klappe!— ¡Ahora cállate de una vez!
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Er konnte einfach nicht die Klappe halten.— Simplemente no podía callarse.